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Enojo e Ira: 9 Cosas Que Debes Hacer Si Siempre Estás Enfadado

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RESUMEN:

  • ¿Te sientes enfadado a menudo, contigo mismo o con los demás? ¿A veces te invaden el enojo y la rabia, y te hacen decir o hacer cosas de las que luego te arrepientes?
  • Lo cierto es que todos nos sentimos enfadados alguna vez. Y hasta cierto punto el enojo es una emoción necesaria, que nos permite, por ejemplo, defendernos cuando nos atacan con violencia.
  • Sin embargo, si no sabes manejarlo bien, tu enfado puede destruir tus relaciones y hacerte mucho daño a ti mismo y a los demás.
  • “Debes ser tú, y no tu emoción del momento, quien decida tu conducta”.
  • Recuerda que el enojo no es lo mismo que la agresión, ni tiene necesariamente que conducir a ella.
  • Evita consumir noticias adulteradas y manipuladas: las reconocerás porque tienden a enfadarte y a enfrentarte a los demás.
  • En este episodio descubrirás 10 claves para mantener tu enfado bajo control y que no te perjudique en tu vida ni en tu trabajo.

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Enojo e Ira: 9 Cosas Que Debes Hacer Si Siempre Estás Enfadado (texto completo)

¿Te sientes enfadado a menudo, contigo mismo o con los demás? ¿A veces te invaden el enojo y la rabia, y te hacen decir o hacer cosas de las que luego te arrepientes?

Ira, cólera, enojo, enfado, rabia, fíjate en cuantos nombres tiene esta emoción. La verdad es que todos nos sentimos enfadados alguna vez. Y hasta cierto punto el enojo es una emoción necesaria, que nos permite, por ejemplo, defendernos cuando nos sentimos atacados.

Sin embargo, si no sabes manejarlo bien y permites que domine tu comportamiento, tu enojo puede destruir tus relaciones y hacerte mucho daño a ti mismo y a los demás.

En el episodio de hoy voy a explicarte qué es el enojo o el enfado, y voy a darte 10 claves para mantenerlo bajo control y que no te perjudique en tu vida y en tu trabajo.

Qué es el enojo

El enojo es una emoción que se expresa a través del resentimiento o de la irritabilidad. Como todas las emociones, tiene su origen en un pensamiento interno o en una situación externa, y se manifiesta en forma de reacciones físicas como el aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de los niveles de adrenalina.

Por ejemplo, algunos desencadenantes que pueden producirnos rabia o enojo son el estrés, la frustración, la decepción, el resentimiento, la molestia o la falta de respeto.

El enojo nos puede ser útil en algunas situaciones, como cuando necesitamos atacar o alejarnos de una amenaza o de un daño. Hoy día, en nuestra vida normal es muy raro que nos veamos en una de esas situaciones extremas.

Y sin embargo, seguimos sintiendo enojo o rabia por otras situaciones que no justifican una reacción tan agresiva, como un atasco de tráfico, o el mal comportamiento de un hijo, o una discusión de pareja, y a veces nos cuesta manejarlo.

Por eso, aprender a manejar la ira y el enojo es una parte fundamental de nuestro desarrollo personal.

El enojo y la agresión

El enfado, el enojo, es una emoción, mientras que la agresión es un comportamiento que consiste en hacerle daño a alguien. Lo que hay que tener muy claro es que el el enojo no tiene por qué llevar a la agresión.

Todos nos enojamos de vez en cuando, al fin y al cabo, como decíamos antes, es una emoción humana. El enojo solo se convierte en un problema en una de estas tres situaciones:

  • Si lo sentimos con mucha intensidad, y reaccionamos de una manera exagerada en comparación con el hecho que nos ha enfadado.
  • Si lo sentimos con mucha frecuencia, constantemente, incluso por temas pequeños.
  • Si expresamos el enojo de manera inapropiada, perdiendo el control, o haciendo o diciendo cosas de las que luego nos arrepentimos.

Lo importante con el enojo no es no sentirlo nunca, porque eso es imposible, sino saber manejarlo bien.

Enojo e Ira Enfocamos Nuestra Atención

Cómo controlar el enojo

A continuación voy a explicarte 10 claves para manejar tu rabia y tu enojo sin que contaminen tu conducta ni te hagan daño a ti mismo y a los demás.

1) Cuida mucho en qué enfocas tu atención.

Hay muchas personas que se pasan la vida enganchadas a las noticias, a las redes sociales y a los grupos de Whatsapp, leyendo noticias catastróficas y muchas veces falsas y manipuladoras, que están diseñadas para polarizarnos y enfrentarnos a los demás.

Y claro, si eso es lo que consumimos, y eso es en lo que enfocamos nuestra atención, entonces ¿cómo va a sorprendernos que estemos siempre asustados y enfadados?

Vivimos en una etapa llena de enojo, muy crispada y muy tensa, política y socialmente. Muchísimos ciudadanos están enfrentados entre partidos políticos, entre regiones, entre religiones, y nos resulta muy fácil buscar culpables de nuestra situación.

Hay muchos estudios que demuestran que los seres humanos, en tiempos difíciles, tendemos a buscar culpables y respuestas simples para explicar lo que nos pasa.

En la Alemania nazi fueron los judíos; en muchos países occidentales se les echa la culpa a los inmigrantes. Y si no, siempre tenemos a los habitantes de otra región o a los partidarios de otro partido político.

Y es que a los seres humanos nos resulta mucho más fácil odiar, que pararnos a pensar en cómo colaborar para resolver los problemas.

Por eso, cuando leas una noticia que te anima a la confrontación, a polarizarte, a enfrentarte a otros, hazte siempre la pregunta que se hacían los jueces romanos: Cui prodest, ¿a quién beneficia?

Te puedo asegurar que detrás de todas esas noticias que te animan a alejarte y a odiar a otros, casi siempre hay alguien que está explotando tus sesgos cognitivos en su beneficio. Y hay que ser muy fuerte mentalmente para evitarlo.

Recuerda que nos convertimos en aquello en lo que ponemos nuestra atención.

Por eso, evita consumir noticias adulteradas y manipuladas: como te decía, las reconocerás porque tienden a atemorizarte y a enfrentarte a los demás.

Enojo e Ira Quién se Beneficia

2) Identifica la rabia y el enojo antes de que te dominen: cálmate y piensa antes de actuar.

El enojo es una emoción, y como emoción que es se manifiesta en reacciones físicas como una opresión en el estómago, el aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de los niveles de adrenalina.

Si aprendes a reconocer pronto esas señales físicas, vas a estar mucho mejor preparado para manejar tu enojo y para que este no determine tu conducta.

Una vez que te has dado cuenta de que te estás enfadando, respira hondo varias veces para calmarte, y decide conscientemente lo que vas a hacer o a decir.

Porque debes ser tú, y no tu emoción, el que decida tu conducta.

3) Haz ejercicio regularmente.

Muchas veces, nos enfadamos porque llegamos a un punto de saturación y de estrés que nos hace más difícil manejar nuestras emociones, y entonces tendemos a reaccionar automáticamente con enojo ante lo que nos pasa.

Una manera muy efectiva de rebajar esa tensión es hacer algo de ejercicio cada día: un paseo, una carrera, una sesión en el gimnasio o un partido de nuestro deporte favorito.

Por un lado, al olvidarte un rato de tus obligaciones y enfocarte en el ejercicio y en tu cuerpo, estarás alejando tu atención de las preocupaciones y tensiones de la vida diaria.

Y, por otro lado, después del ejercicio físico vas a sentirte más relajado y más tranquilo, y será menos probable que sobrerreacciones a las cosas que te pasen.

4) Habla de manera asertiva, no pasiva ni agresiva.

¿Y qué quiere decir esto? Mira, dos estilos de comunicación muy frecuentes en los seres humanos son la pasividad y la agresividad.

A veces reaccionamos pasivamente, sin hacer o decir nada cuando nos sentimos agredidos, por miedo a las consecuencias.

Y otras veces reaccionamos con agresividad, criticando o atacando a la otra persona.

Un estilo de comunicación mucho más efectivo es la comunicación asertiva, que consiste en expresar tu frustración de una manera clara, pero sin confrontación. Deja claro lo que te molesta o te preocupa, sin hacer daño al otro ni intentar controlarlo para que haga lo que tú quieres.

Si empiezas a comunicarte asertivamente notarás que manejas mejor tu enojo y que mejoran tus relaciones.

5) Exprésate usando «yo», no «tú» ni «vosotros».

Para evitar criticar o culpar a los demás, lo que muchas veces solo sirve para aumentar la tensión, una técnica muy efectiva es hablar en primera persona, usando la palabra «yo» para describir el problema.

Esto ayuda a ser claro y a la vez respetuoso, porque cuando hablas partes «de lo que te pasa a ti con lo que hace el otro».

Por ejemplo, puedes decir «Estoy molesta porque te has levantado de la mesa sin ayudar a quitarla», en lugar de decir «Nunca haces nada en casa».

6) Comienza una práctica de meditación.

La práctica de la meditación tiene un efecto muy poderoso sobre nuestro cuerpo y nuestra mente. Si meditas aunque solo sean 10 minutos cada día, vas a notar que estás mucho más presente y más consciente el resto del día.

Con el tiempo, te darás cuenta de que meditar te abre la posibilidad de contemplar lo que te pasa con una cierta distancia, incluso tus propias emociones como el enojo.

De esa manera, cuando te enfades serás capaz de observar lo que te está ocurriendo, y vas a ser capaz de crear un breve espacio de tiempo entre tu emoción y tu reacción, en el que podrás decidir lo que vas a hacer.

7) Enfócate en las soluciones, no en el enojo ni en el conflicto.

Cuando estés enfadado, en ves de centrarte en el enfado o en el resentimiento, una cosa que puede ayudarte a manejar la situación es enfocar tu atención en las posibles soluciones a lo que te está pasando.

Cuando te enfocas en lo positivo, en construir algo aunque sea desde un punto de partida difícil, no solo te sientes mejor, sino que a menudo los demás lo notan y eso ayuda a calmar la situación.

Muchas personas que están enfadadas a menudo van por la vida enganchadas con los problemas y con los dramas que les rodean, pero sin emprender acción. Esto les genera una sensación de impotencia que lo único que hace es empeorar las cosas y que se enfaden más.

Si algo te molesta o te enoja, ponte en acción: movilízate, colabora, aporta sugerencias. Es decir, en lugar de ser pasivo y parte del problema, aporta soluciones, conviértete tú mismo en parte de la solución, y te sentirás mucho mejor.

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8) Usa el humor para rebajar la tensión.

Porque el humor muchas veces ayuda a quitarle peso a situaciones que parecen muy difíciles. Cuando somos capaces de reírnos un poco de nosotros mismos, somos más capaces de desengancharnos de nuestras expectativas y del enojo que sentimos cuando las cosas no salen como queremos.

Recuerda que el humor no es lo mismo que el sarcasmo. El humor va dirigido hacia ti mismo o hacia la situación, mientras que el sarcasmo a menudo se orienta hacia la otra persona con la intención de hacerle daño.

Usa el humor para aligerar la situación, para tranquilizarte y para construir a partir de ahí.

9) Practica el agradecimiento.

Hemos dicho antes que nos convertimos en aquello en lo que ponemos nuestra atención. Si quieres enfadarte y enojarte menos, en lugar de ir por la vida enfocado en los problemas, empieza y termina el día pensando en todas aquellas personas y cosas por las que estás agradecido, y en todas aquellas cosas que quieres conseguir, dar y compartir cada día.

Cuando estés enfadado con alguien cercano, por ejemplo, piensa por un momento cómo sería no tener a esa persona en tu vida, piensa en todo lo que te aporta y en lo que tú puedes hacer por ella.

En tu familia, en tu trabajo, piensa en las personas a tu alrededor que necesitan que seas la mejor versión de ti mismo ese día, porque es así como puedes tocar y transformar sus vidas.

¿Listo para pasar al siguiente nivel?

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2 comentarios en «Enojo e Ira: 9 Cosas Que Debes Hacer Si Siempre Estás Enfadado»

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