Autoconocimiento: la Clave de tu Éxito o de tu Fracaso Está Dentro de Ti

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Autoconocimiento - la clave de tu bienestar

Si quieres entender por qué el autoconocimiento es importante, hazte ahora estas preguntas: ¿qué es importante para ti, cuáles son tus verdaderos valores? ¿Cuál es tu misión en la vida? ¿Cuáles son tus objetivos para los próximos tres meses? ¿Cómo crees que te perciben los demás?

El autoconocimiento es el proceso que te permite contestar estas preguntas. Decía Benjamin Franklin: «Hay tres cosas que son extremadamente duras: el acero, los diamantes, y conocerse a uno mismo».

Por eso el autoconocimiento es un proceso que abarca la vida entera.

Pero además, profundizar en ti, en tus emociones y pensamientos, es el primer paso para transformar tu bienestar, tus resultados y tus relaciones con los demás.

Si quieres descubrir por qué es importante conocerte mejor y cuáles son las claves para conseguirlo, sigue leyendo.

¿LISTO PARA PASAR DE NIVEL?

Autoconocimiento personal: ¿qué es y cómo entrenarlo?

«Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como el hombre que desciende a las profundidades de su corazón» —Julien Green

El autoconocimiento es un proceso que se inicia en la infancia, y nos acompaña durante toda la vida. Es la facultad de entrar en tu interior, de darte la oportunidad de conocer quién eres en realidad, cuál es tu esencia.

Como seres sociales que somos, nuestra vida tiene facetas muy distintas. Mantenemos relaciones laborales, profesionales, familiares, de amistad y de amor. Y en cada una de ellas ponemos de manifiesto algunas características de nuestra personalidad.

Piensa, por ejemplo, en tus rutinas diarias. No te comportas igual en tu trabajo, que en una comida familiar o en una cena con amigos.

Conocerte en cada una de estas facetas, y adaptarte lo mejor posible a cada una de ellas, es uno de los aspectos del autoconocimiento.

Por otro lado, partimos de una realidad universal para todos los seres: la vida es, por naturaleza, cambiante.

Cuando las circunstancias son fáciles o favorables solo manifiestas una parte de quien eres. Sin embargo, ante los obstáculos y fracasos que la vida te presenta, tienes la oportunidad de conocer otros aspectos de tu personalidad.

Es en esos momentos difíciles cuando salen a la luz tanto tus fortalezas como tus debilidades.

Es en esos momentos cuando te conoces de verdad.

La psicología evolutiva relaciona el concepto de autoconocimiento con la capacidad de introspección y con la habilidad para reconocer nuestras características como individuos.

Y, sobre todo, entiende el autoconocimiento como un factor esencial para nuestro equilibrio personal. Porque si no te conoces bien no puedes manejar con eficacia tus percepciones y tus emociones.

Y, por tanto, a menudo tus decisiones irán en contra de tu bienestar y de tus intereses.

El autoconocimiento es, por tanto, el resultado de un proceso de reflexión permanente sobre las experiencias que vas viviendo.

En él vas aprendiendo poco a poco quién eres, cuáles son tus cualidades y los aspectos que puedes mejorar.

Y en este proceso pasas por diferentes fases:

  • la autopercepción: tomas conciencia de que eres un individuo aislado, distinto de los demás;
  • la observación de ti mismo: comienzas a observar tu comportamiento, y a ajustarlo en función de sus consecuencias;
  • la memoria autobiográfica: recuerdas los acontecimientos de tu vida y cómo te hicieron sentir;
  • la autoestima: empiezas a valorar tus rasgos más positivos, y a ser consciente de los que tienes que mejorar;
  • y, finalmente, la auto aceptación: te reconoces como ser humano, con todos tus defectos y virtudes, tu fortalezas y debilidades, y te aceptas incondicionalmente tal como eres.

El autoconocimiento es, por tanto, un requisito fundamental para tu desarrollo personal. Solo cuando te conoces a ti mismo tienes la capacidad de vivir plenamente.

Y no hablamos sólo de grandes misiones o de metas de largo alcance. Es vital que tengas claro cómo quieres conducir tu vida en el día a día: por ejemplo, el tipo de empleo en el que quieres desarrollarte, o qué tipo de relaciones quieres establecer con los demás.

Autoconocimiento y autoestima

“Tu mirada se aclarará solo cuando puedas ver dentro de tu corazón. Aquel que mira hacia afuera, sueña; el que mira hacia adentro, despierta” —Carl Jung

El concepto de autoestima es uno de los más importantes de la psicología. Tu autoestima influye directamente sobre tu bienestar y tu calidad de vida.

Una persona que se ama a sí misma, con sus virtudes y sus defectos, estará mejor preparada ante la vida. Y también podrá establecer relaciones más ricas y satisfactorias con los demás.

Pues bien, el autoconocimiento es la base fundamental de la autoestima. Solo cuando sabes de verdad quién eres, cuáles son tus fortalezas y tus debilidades, tus deseos y tus miedos, puedes aprender a respetarte, y después a quererte incondicionalmente.

El psicólogo analítico Adolf Guggenbühl-Craig considera la autoestima como «verse a uno mismo con características positivas».

Por su parte, los profesores Matthew McKay y Patrick Fanning definen la autoestima como «aquello que nos impulsa hacia la libertad, analizando objetivamente nuestras creencias básicas, modificando paso a paso las más negativas, y escapando así de una prisión autoimpuesta hacia una vida más libre y satisfactoria».

En ambas definiciones vemos cómo autoestima y autoconocimiento son dos conceptos íntimamente ligados: para poder valorarnos de forma positiva, el primer y más importante paso es conocernos.

Autoconocimiento - celebra quien eres

Autoconocimiento – Ejercicios para desarrollarlo

“El sí mismo está muy bien escondido de uno mismo. De los pozos con tesoros, el sí mismo es el último en extraerse» —Friedrich Nietzsche

El autoconocimiento es un viaje que nunca termina. Comienza en el momento en que empiezas a tener conciencia de ti mismo y del entorno que te rodea. Y no tiene, en sí mismo, un fin determinado.

Piénsalo bien: ¿alguna vez has reaccionado de una forma que no esperabas ante una situación concreta?

Incluso si te defines como una persona pacífica, puedes llegar a reaccionar de forma violenta ante una circunstancia puntual. Y aunque creas que tienes un carácter fuerte, quizás te sorprendas reaccionando pasivamente ante un atropello.

Y es que la vida es un permanente camino de autoconocimiento y exploración.

El autoconocimiento es un proceso que requiere de mucha valentía. Y, sobre todo, de la voluntad de mirarte al espejo y de ver y decirte cosas que a lo mejor no son fáciles ni agradables, pero que te ayudan a mejorar.

Por eso, debes explorar tus fortalezas y debilidades con la mayor honestidad. Y para ello existen algunos ejercicios que te ayudarán en el proceso.

1. Ejercicio Tus Valores

Tus valores son las creencias básicas sobre ti mismo y sobre el mundo que guían o motivan tus acciones. Te ayudan a determinar lo que es importante para ti y lo que no lo es.

Tus valores determinan en gran parte tus acciones, el tipo de persona que quieres ser, y el modo en que te tratas a ti mismo y a los demás.

Concretando más aún, tus valores definen lo que te parece bueno, deseable o que merece la pena. Son los que determinan qué cosas tienen verdadero sentido para ti.

Por eso son importantes.

Toma papel y lápiz, y escribe en una lista los veinte o treinta valores más importante para ti. Pueden ser ideas como el amor, el dinero, la amistad, la honestidad, el poder, el conocimiento, el prestigio…

Después elige los diez más importantes. Y finalmente, ordena esos diez valores de mayor a menor importancia.

No hagas ningún juicio moral. En esta fase no hay valores «buenos» o «malos»: se trata de que seas lo más sincero posible contigo mismo sobre lo que es verdaderamente importante para ti.

Recuerda que todo el mundo, conscientemente o no, tiene valores. Pero la mayoría de la gente no se ha parado a identificarlos, a averiguar de dónde proceden, y a decidir si quiere mantenerlos o no.

Por eso mucha gente vive alejada de sí misma, haciendo cosas en su día a día que no coinciden con sus creencias.

Tus acciones y tus valores deberían estar alineados: cuando no es así, lo que haces carece de sentido para ti, y aparece el sufrimiento.

Por ejemplo, si trabajas en una compañía petrolera y tienes una fuerte conciencia ecologista, esa falta de congruencia entre tu trabajo y tus valores tarde o temprano te hará sufrir.

Por todas estas razones, tener claro cuáles son tus valores es algo fundamental, que te ayudará a tomar mejores decisiones en tu vida y en tu trabajo, y a ser más feliz.

Riesgo y autoconocimiento

2. La rueda de la vida

Este ejercicio te ayudará a encontrar una nueva perspectiva en tu viaje hacia el autoconocimiento. Para hacer esta dinámica, debes dibujar un círculo y dividir su espacio en diez áreas partiendo desde el centro.

Cada una de estas áreas la asignarás a un aspecto de tu vida que quieras cambiar o mejorar.

Después rellenarás cada área desde el centro hacia afuera, en función de cómo te encuentres. Por ejemplo, si sientes que en el área de la amistad tienes carencias, rellenarás solo un poco la parte del centro; y si en el área del trabajo estás muy satisfecho rellenarás casi todo el espacio disponible.

De esta manera, cuando termines el ejercicio tendrás una herramienta para reflexionar sobre los diferentes aspectos que integran tu vida. Podrás visualizar cómo estás en cada uno de ellos, y pensar en cómo mejorarlos.

3. Ve a un taller de inteligencia emocional

El término inteligencia emocional fue conocido de forma masiva gracias a la obra del psicólogo Daniel Goleman. Se refiere a la capacidad que desarrollan los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, y de manejarlas para que no contaminen su conducta.

El autoconocimiento tiene una vinculación directa con las emociones que experimentamos en nuestro día a día.

Por eso, asistir a un taller sobre inteligencia emocional te abrirá nuevas perspectivas, y te aportará herramientas para entender tus emociones y ser más efectivo.

4. Practica el Mindfulness

Otra técnica muy efectiva para fomentar el autoconocimiento es el Mindfulness. Se trata de la vivencia de un proceso de atención plena en el que mejoramos nuestra autoconciencia y la capacidad de prestar atención al momento presente, al aquí y al ahora.

Sus orígenes se remontan a finales del siglo VII a.C. , coincidiendo con la aparición del Budismo. Se trata de una práctica que busca la conexión con nuestro yo interior. Nos enseña a gestionar nuestras emociones, reacciones y actitudes.

Si sientes que vives a alta velocidad, en modo automático y sin detenerte a pensar en tus emociones, quizás esta es una técnica adecuada para ti.

Conocerse de verdad para dejar de hacerse daño

Autoconocimiento – ejemplos

Si sientes dudas sobre cuánto te conoces a ti mismo, es hora de que te pongas manos a la obra. Cada persona es un universo lleno de talentos y cualidades por explotar. Y también de debilidades y defectos sobre los que trabajar y aceptar.

Y, sin embargo, muchas personas se pasan la vida entera sin descubrir cuál es su auténtica pasión.

Tener el valor de explorar dentro de ti te ayudará a no ser una de ellas.

Tus emociones, tus características de personalidad, tus fortalezas y debilidades, te indicarán el camino a seguir. El autoconocimiento es un proceso con el que debes asumir un compromiso, porque influye enormemente en tu bienestar presente y en tu futuro.

Un ejemplo personal

Mi primera vocación fue la de escritor. De niño y de joven devoraba libros de todo tipo, sobre todo novelas. Y también me imaginaba escribiéndolas y emocionando a los demás.

Sin embargo, por motivos familiares tuve la necesidad de estudiar y trabajar a la vez: y cuando terminé mis estudios la necesidad de seguridad se convirtió en mi principal motor.

Hice una carrera muy rápida en una multinacional alemana: con veintisiete años dirigía unas quinientas personas, y unos años después tenía una organización de mil quinientas personas a mi cargo. Después formé una familia, llegaron nuevas responsabilidades, y continué mi carrera como alto directivo con mucho éxito pero, por supuesto, sin escribir.

Unos años después, tras la muerte de un ser muy querido, comencé un proceso de profunda reflexión personal. Y me di cuenta, entre otras cosas, de que necesitaba hacer algo que tuviera más sentido para mí.

Dejé mi trabajo como directivo y me formé en psicología y comportamiento humano en Londres, como coach y mentor, hice cursos de escritura creativa, de blogging, de marketing online, de formación para formadores…

Y finalmente emprendí mi propio negocio como empresario del conocimiento, que hoy en día me permitir escribir a diario y ayudar con mis contenidos, con mis cursos y con mis servicios a miles de profesionales y emprendedores en su vida y en su trabajo.

Y es que de esto trata el autoconocimiento. Se trata de entrar en ti mismo y escucharte de verdad.

Por eso, anula los ruidos, los miedos y las distracciones.

Profundiza en tus sueños y en tu verdadera esencia.

Y entonces, ponte en acción para hacerlos realidad.

Decide quién vas a ser en los momentos difíciles

Conclusiones

  • Recuerda: el autoconocimiento es un viaje que comienza cuando tienes conciencia de ti mismo, y te acompaña toda la vida.
  • Conocerte a ti mismo es entender tus percepciones, tus emociones y tus motivaciones. Saber comprenderlas y manejarlas es el paso fundamental para transformar tu bienestar y tus resultados.
  • Para ello, márcate retos, ponte en situaciones incómodas que te obliguen a esforzarte. Como decía Eleanor Roosevelt, «haz precisamente aquello que te da miedo hacer». Porque es en esas situaciones cuando se aprende y se crece de verdad.
  • El autoconocimiento requiere que seas honesto contigo mismo: se trata de reconocer y valorar tus virtudes y talentos, pero también de comprender tus debilidades y defectos, para poder trabajar sobre ellos.
  • El autoconocimiento está muy vinculado a tu autoestima. Cuanto mejor te conozcas, más fácil te resultará quererte de verdad y relacionarte con alegría y eficacia con los demás.

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