Qué es Proactivo (o cómo evitar que otros decidan tu vida por ti)

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Que es proactivo - mujer entrenando

Para entender mejor qué es ser proactivo, antes de seguir leyendo hazte estas preguntas: ¿alguna vez has tenido la sensación de que no estás viviendo tu vida en tus propios términos? ¿A veces te parece que dedicas casi todo tu tiempo a cumplir lo que otros esperan de ti? 

No te preocupes, todos nos hemos sentido así alguna vez.

Los seres humanos crecemos sumergidos en un mar de expectativas ajenas. Desde la infancia, nuestra personalidad y nuestras actitudes se ven condicionados por las normas familiares, por el sistema educativo, por lo que vemos y escuchamos en los medios de comunicación. 

Es el llamado espejo social, formado por las creencias y paradigmas de quienes nos rodean. Tiene un enorme poder sobre nosotros y nuestra percepción del mundo.

Esta visión, heredada en gran medida de otros, puede acabar limitando nuestras posibilidades en la vida.

Pero no tiene por qué ser así, si tú no quieres. Sigue leyendo.

Ser proactivo y libertad interior

“Cuando ya no podemos cambiar una situación, el desafío es cambiarnos a nosotros mismos” —Victor Frankl, El hombre en busca de sentido

El término proactividad fue acuñado originalmente por Victor Frankl (1905-1997), psiquiatra y neurólogo austríaco. En el comienzo de su carrera Frankl era un determinista: siguiendo la tradición de la psicología freudiana, creía que lo que nos ocurre en la infancia nos da forma como personas y determina nuestra vida.

Frankl fue hecho prisionero durante la Segunda Guerra Mundial, y sobrevivió a varios años de internamiento en campos de concentración nazis, entre ellos Dachau y Auschwitz. 

Sus padres, su hermano y su mujer murieron en las cámaras de gas. Perdió a toda su familia, con la única excepción de su hermana, y él mismo fue torturado y pasó por horribles experiencias durante esos años, que le marcaron profundamente.

Vio a hombres robarles a otros su último trozo de pan. Y vio a otros perder la esperanza y dejarse morir ante el horror en el que vivían. 

Un día cualquiera de su internamiento, desnudo, solo y aparentemente despojado de todo, empezó a tomar conciencia de que había algo que sus carceleros nazis no podían quitarle. Podían hacer lo que quisieran con su cuerpo, pero no tenían el poder de arrebatarle algo que, si él quería, estaba fuera de su alcance: su libertad interior. 

Entre lo que le sucedía, por muy duro que fuese, y la respuesta que él daba, descubrió una distancia, un espacio de libertad, en el que era capaz de decidir su manera de actuar. 

Frankl preservó ferozmente ese espacio interior durante sus años de prisión, y se convirtió en un referente para los demás prisioneros. Su conducta compasiva alivió el sufrimiento de algunos, y fue inspiración para muchos más.

Tras su liberación en 1945 escribió su obra cumbre, El hombre en busca de sentido, donde describía su experiencia y explicaba por primera vez los conceptos de libertad interior y proactividad, como reductos de nuestra humanidad ante cualquier circunstancia.

Qué es Proactivo – definición 

“Hay tres tipos de personas: los que hacen que las cosas ocurran, los que miran lo que ocurre, y los que se preguntan qué ha ocurrido” —Nicholas Murray Butler

El concepto de proactividad que describió Frankl era extremo, porque extremas eran sus circunstancias: incluso cuando aparentemente no puedes decidir nada, cuando estás privado de toda libertad externa, tienes el poder de decidir cuál va a ser tu actitud.

Afortunadamente, la mayor parte de nosotros no estamos físicamente recluidos como estaba él. Y sin embargo, nosotros mismos nos metemos sin darnos cuenta en una prisión mental: la de los hábitos, condicionantes y limitaciones que hemos ido asimilando de otros a lo largo del tiempo. 

¿Qué significa ser proactivo en nuestra vida diaria?

Si te fijas bien, la mayor parte de la gente vive su vida reactivamente. Actúan según las circunstancias externas, se limitan a reaccionar ante lo que hacen los demás.

Muchos acaban en un trabajo cualquiera que no les llena, porque encontrar un trabajo cualquiera era lo único que se esperaba de ellos.

Otros se dejan llevar por lo que sucede en el momento: si les insultan, responden con un insulto; si una situación se descontrola, a ellos les ocurre lo mismo.  

Sin embargo, una minoría de individuos es capaz de subordinar sus impulsos a una escala propia de valores, y actúa según su propio criterio, no dejándose llevar por las circunstancias, por sus emociones o por lo que hagan los demás.

En eso consiste la proactividad.

Desde el punto de vista científico podemos usar la definición de proactividad de Crant (2000), según el cual “ser proactivo significa tomar la iniciativa para mejorar las circunstancias actuales; implica desafiar al status quo en lugar de adaptarse pasivamente a las condiciones actuales”.

Parker y Collins (2008) distinguen tres componentes clave en un comportamiento que es proactivo: 

  1. Es anticipatorio, es decir, implica actuar adelantándose a una situación futura, en lugar de simplemente reaccionar. 
  2. Es orientado al cambio: se trata de asumir el control y provocar que algo ocurra, en lugar de adaptarse pasivamente a una situación dada.
  3. Es auto-iniciado, es decir, provocado por uno mismo, sin que nadie le pida que actúe ni le de instrucciones detalladas.

Atendiendo solo a estas definiciones, podríamos pensar que alguien que es proactivo se limita simplemente a tomar la iniciativa. Pero, como veremos a continuación, la proactividad es mucho más que eso.

Proactivo, pasivo y agresivo - cita

Proactivo y reactivo

No es casualidad que las personas proactivas tengan más éxito que las demás. Es una característica que comparten los emprendedores y los directivos más valorados, y también la gente más feliz que conoces.

El que es proactivo asume la responsabilidad sobre su propia vida, y se enfoca en sus decisiones y en sus acciones, más que en sus limitaciones.

Los seres humanos hemos venido al mundo para actuar, no para que actúen sobre nosotros.

Para vivir, no para ser vividos.

Pero nos abandonamos fácilmente a la inercia de la queja y la pasividad.

Tendemos a culpar a los demás por lo que hacen, en lugar de centrarnos en qué podemos hacer nosotros.

Ser proactivo significa reconocer esa responsabilidad para contigo mismo, y aplicarla tomando decisiones en tu vida y en tu trabajo.

Significa no darles a otros el poder de alterarnos, de manejar nuestra conducta.

“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento” —Eleanor Roosevelt

Ser reactivo, en cambio, es actuar en función de las situaciones cambiantes, de lo que hacen los demás, o de tus sentimientos del momento.

El que es proactivo vive en el presente y orientado al futuro. Escudriña el horizonte en busca de riesgos y oportunidades, y hace ahora los cambios necesarios en sí mismo y a su alrededor, para que las nuevas circunstancias le encuentren preparado.

En cambio, ser reactivo significa vivir sin una visión propia de tu futuro. Es dejar que las opiniones y las acciones de los demás sean las que decidan tu manera de actuar y de vivir.

Las personas pierden conciencia de su propio poder y se quedan ancladas en el pasado, reaccionando a lo que les sucede, por motivos muy diferentes. Estos son algunos de ellos:

  • Una historia, una narrativa personal estancada en el ayer: desgracias que sucedieron, éxitos de otro tiempo, la manera en que otros les trataron.
  • Experiencias traumáticas que no han sabido integrar y superar.
  • No haber desarrollado un sistema propio de valores, que les ayude a decidir lo que es correcto para ellos en cada situación. 
  • Falta de la claridad, la energía o el valor necesarios para decidir y perseguir sus propias metas.
  • Un entorno que les recuerda constantemente su pasado y les mantiene anclados en él.

La gente quiere claridad antes de emprender la acción. Pero la claridad se adquiere con la acción.

Averiguamos quiénes somos, y qué queremos, a medida que tomamos nuestras propias decisiones y las hacemos realidad.

Como escribió Antonio Machado: “Caminante, no hay camino: se hace camino al andar” .

Tus decisiones son los pasos que das hacia el destino que has elegido.

Nadie te da garantías. Y puede que alguna vez tropieces, incluso que te hagas daño.

Pero estarás viviendo tu vida, en lugar de permitir que otros la decidan por ti.

¿Qué puedes hacer?

¿Listo para pasar al siguiente nivel?

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