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Estoicismo: Líbrate del Sufrimiento y Empieza a Vivir

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RESUMEN

  • Para entender la importancia del estoicismo, pregúntate a ti mismo: ¿cómo puedes enfrentarte al dolor de una pérdida? ¿Cómo puedes manejar tus pensamientos y emociones para que no te hagan daño a ti mismo y a los demás? ¿Cómo puedes mantenerte en calma para ser más efectivo en tu vida y en tu trabajo?
  • «No hay hombre menos afortunado que aquel al que la adversidad olvida, pues no tiene ocasión de ponerse a prueba» —Séneca
  • Hoy hablaremos de una filosofía con 2000 años de antigüedad, que por su sencillez y eficacia puede ayudarte hoy a transformar tus resultados y a vivir mejor: el Estoicismo.
  • Epícteto, Séneca, Marco Aurelio, fueron algunos de los maestros de esta filosofía de serenidad y poder.
  • Mira el vídeo para recibir el entrenamiento completo.
  • Es un episodio que no te puedes perder: en él conocerás las cinco claves del Estoicismo que guiaron la vida de grandes hombres y mujeres a lo largo de la Historia.

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Estoicismo (texto completo)

¿Cómo puedes enfrentarte al dolor de una pérdida? La muerte de un ser muy querido, una pareja que se va, el fracaso de un negocio en el que has invertido mucho tiempo y trabajo, ¿eso cómo se asimila?

¿O cómo puedes manejar tus pensamientos y emociones para que no te hagan daño a ti mismo y a los demás, y para ser más efectivo en tu vida y en tu trabajo?

Hoy vamos a hablar de una filosofía con 2000 años de antigüedad, que por su sencillez y eficacia puede ayudarte a transformar tus resultados y a vivir mejor: el Estoicismo.

Los hombres y mujeres occidentales vivimos apegados al resultado: nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás por lo que conseguimos o no, por las cosas que tenemos y por las que no tenemos. Vivimos proyectados hacia el futuro, como una flecha en un arco tenso: siempre pensando en la meta, en el resultado.

Porque nos juzgan, y nos juzgamos, según ese resultado.

Pero entonces, déjame que te pregunte: ¿qué puedes hacer cuando las cosas no salen como esperas?

Estoicismo

Imagínate por un momento encontrarte en tu edad madura solo y aislado en otro país, lejos de tu casa, sin dinero y sin amigos. Una situación así haría que casi cualquiera se hundiera, ¿verdad? Pero para Zenón de Citio, un comerciante de Chipre que vivió en el siglo III antes de Cristo, aquello fue el comienzo de una nueva vida.

Cuando su flota se hundió y su empresa con ella, Zenón se quedó en Atenas viviendo modestamente y buscó consuelo en la filosofía. Allí leyó sobre Sócrates, y entró en contacto con varios de los grandes filósofos de su época. Con el tiempo desarrolló una corriente filosófica, el estoicismo, que ha tenido una enorme influencia en nuestra civilización, y cuya influencia perdura en nuestros días.

De hecho, hay influencias del estoicismo no solo en la civilización grecorromana, sino también en el cristianismo, en el budismo y en el pensamiento de varios filósofos modernos como Immanuel Kant.

A continuación voy a resumirte los cinco aspectos clave o características del estoicismo, y cómo pueden ayudarte a ti aquí y ahora, en tu vida y en tu trabajo.

1) El estoicismo distingue lo que depende de ti de lo que no depende de ti.

Epícteto fue un esclavo griego libertado, que vivió según los principios del estoicismo, y sus enseñanzas tuvieron una influencia enorme sobre grandes hombres como Séneca o el emperador romano Marco Aurelio.

Epícteto decía: “Hay ciertas cosas que dependen de nosotros mismos, como nuestros juicios, nuestras tendencias, nuestros deseos y aversiones y, sobre todo, nuestros actos. Y hay también otras cosas que no dependen totalmente de nosotros, como la salud, las riquezas, la reputación, el poder; en una palabra, todo aquello que no depende solo de lo que hacemos, sino también de la casualidad o del deseo de los demás.”

Pues bien, según el estoicismo, la verdadera felicidad consiste en conocer la diferencia entre lo que depende de nosotros y lo que no, y en no sufrir por esto último. Esto también lo decía San Francisco de Asís: «Señor, dame serenidad para aceptar la realidad de las cosas que no puedo cambiar; el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar; y la sabiduría para conocer la diferencia».

Imagínate por ejemplo un arquero, que practica a diario, mantiene su arco y sus flechas en perfecto estado, y es un maestro en lo suyo. A pesar de eso, una vez que la flecha ha salido del arco, hay cosas que pueden pasar que no están bajo su control: una ráfaga de viento puede desviar la flecha, o el blanco, si es un animal puede moverse.

Por eso, el estoicismo considera que no tiene sentido apegarse al resultado, porque no depende totalmente de ti. Pero sí tiene sentido hacer todo lo que dependa de nosotros para conseguirlo.

Estoicismo: desapégate del resultado

El mismo Epícteto resumió esta idea de no centrarse en lo inevitable, en lo que no puedes cambiar, para que la rabia o el dolor no te impidan vivir. Y lo hizo con esta frase, que a mí me parece magistral: «Si voy a morir, moriré cuando llegue el momento. Como me parece que aún no es la hora, ahora voy a comer, porque tengo hambre».

Por tanto, según el estoicismo, si algo no depende de ti y no puedes cambiarlo, no tiene sentido sufrir por ello. Y esto no significa resignarse: significa entender mejor la realidad, lo que te ocurre, para afrontarla mejor. Significa ser más sabio, y concentrar tu energía en lo que realmente importa, en lo que puedes influir.

2) Maneja tus emociones para que no te hagan daño (el estoicismo como autocontrol)

El estoicismo divide a las emociones, que los estoicos llamaban pasiones, en tres categorías: buenas, indiferentes y malas. Y propone que nos centremos en estas últimas, en las malas, aprendiendo a manejarlas, porque son las que nos perjudican. Emociones como la ira o la envidia pueden contaminar tu conducta y hacerte mucho daño, a ti mismo y a los demás.

Las emociones son estados físicos que sentimos como reacción a un pensamiento o a una situación. Si, por ejemplo, vas conduciendo por la autopista, y alguien te adelanta por la derecha a toda velocidad, puede que sientas una sensación aguda, primero de sorpresa, y después de ira, justo en el estómago. Esa es la emoción.

O cuando alguien nos insulta y nos desprecia, y sentimos esa misma sensación de ira.

Una característica de las emociones, al menos de varias de ellas, es que te impulsan a la acción, o mejor dicho, a la reacción, a hacer algo como respuesta. En los dos ejemplos anteriores, puede que sienta el impulso casi automático de conducir más rápido, o de devolver el insulto.

Y este es precisamente uno de los aspectos clave del estoicismo. Se trata de sentir las emociones, pero de manejarlas para que no contaminen tu conducta, para que no te lleven a hacer o a decir algo de lo que luego te vas a arrepentir.

Déjame que te diga algo: tus emociones no son lo que te definen, porque no puedes evitarlas. Todos las sentimos, y son inevitables.

Lo que nos define es nuestra manera de manejarlas, lo que hacemos (o no hacemos) con ellas. Según el estoicismo no son tus emociones, sino tu conducta, lo que marca la medida de tu verdadero valor.

3) Elimina lo supérfluo (el estoicismo como productividad)

Hoy en día vivimos rodeados de mil pequeñas tareas, distracciones y compromisos que se llevan lo mejor de nuestro tiempo. Después de un día largo de trabajo, estamos cansados, y apenas hacemos caso a nuestra pareja o a nuestros hijos. Puede que estemos ausentes, o incluso irritables.

No encontramos tiempo para leer un buen libro, o para quedar con ese amigo que ya nos ha llamado dos veces. Y sin embargo, de repente te encuentras derrumbado en el sofá, viendo la tele o mirando Facebook, y antes de que te des cuenta ha pasado una hora o más.

Pero ¿cómo puede ayudarnos una filosofía tan antigua como el estoicismo a mantenernos más presentes y serenos en la era de la hiperconectividad y las distracciones?

Déjame que te haga una pregunta. Si mañana vas al médico y te dijera que te queda una semana de vida, ¿seguirías haciendo lo mismo? ¿Usarías igual el tiempo que te queda?

En su libro De la Brevedad de la Vida, el filósofo estoico Séneca, cordobés, y que fue preceptor del emperador Nerón, defendía que no es que la vida sea breve, sino que nos parece breve porque la malgastamos en cosas banales, en tonterías, y nos olvidamos de vivir los momentos sencillos y verdaderamente importantes.

Estoicismo - vida breve o banalidad

Permíteme que te ponga un ejemplo personal. Durante muchos años de mi vida dirigí una organización muy grande, con más de 1500 personas. Aunque el trabajo era interesante, el nivel de responsabilidad me hacía dedicarle jornadas muy largas, y siempre tenía el trabajo y preocupaciones del trabajo en la cabeza.

Hace unos años, una noche, después de cenar, mi hijo, que en aquella época debía tener 7 u 8 años, me estaba contando algo que le había pasado, y yo le miraba y tenía la cabeza en otro sitio, en el trabajo. Y de repente aquel niño mi miró, con una expresión de dolor en su cara, y me dijo: «Papá, tú no me estás escuchando».

Aquello me impactó profundamente. Como era posible aquello, que yo estuviera allí sentado, delante de mi hijo, y que no me estuviera enterando de nada de lo que decía. Y además él se daba cuenta, y le hacía daño. Ese día fue un momento fundamental en mi vida, y en gran parte es el motivo por el que hoy estoy aquí hablando contigo.

Desde entonces empecé a hacer cambios: empecé a cuidarme más, a interesarme por la meditación, a limitar mis jornadas de trabajo y también las de mis colaboradores, a pasar más tiempo con mi familia, a leer y a estudiar, y poco a poco los cambios empezaron a llegar. Finalmente dejé aquella empresa y cambié de carrera.

Hoy día dispongo libremente de mi tiempo y tengo una relación con mi hijo que nunca me hubiera imaginado, de cariño y de apoyo mutuo. Y todo lo debo en gran parte a aquellas palabras de dolor de un niño, que me hicieron reaccionar y atreverme a ser quien soy hoy día.

4) Aplica la sabiduría práctica en tu día a día (estoicismo y felicidad)

Frente a otras filosofías e ideologías que pretenden cambiar el mundo y subvertir el orden social, el estoicismo te presenta una visión práctica del mundo. Por un lado reconoce las limitaciones humanas y que no podemos conseguirlo todo. Pero a la vez, y esta es la grandeza, nos propone hacer lo máximo que podamos con las capacidades que se nos han concedido.

Y la manera de hacerlo es viviendo según cuatro grandes virtudes, las virtudes cardinales del estoicismo:

  1. La primera es la sabiduría, que consiste en ser capaz de enfrentarte a situaciones y a relaciones difíciles de una manera lógica, informada y calmada.
  2. La segunda es la justicia, que es la capacidad de tratar a otros justamente, aunque hayan hecho algo mal.
  3. La tercera virtud cardinal es la templanza, que consiste en mantener la moderación en todas las áreas de la vida, también en nuestros instintos.
  4. Y la cuarta es el valor, el coraje, no solo en circunstancias excepcionales, sino también en los desafíos que nos va ofreciendo la vida diaria.

El estoicismo te propone que vivas una vida equilibrada, sabia, justa y tranquila, sacando lo mejor de tus capacidades y ofreciéndoselas al mundo. A mi no se me ocurre una forma mejor de vivir, ¿y a ti?

Estoicismo - qué es un héroe

5) Alcanza la tranquilidad mental

Para el estoicismo, la felicidad es sinónimo de tranquilidad de la mente, lo que ellos llamaban «ataraxia». Es muy interesante, porque la ataraxia está muy cerca del concepto budista de paz absoluta que ellos llaman «Nirvana», a la que se llega entre otros medios por la meditación.

Epícteto, del que he hablado antes, escribió que nuestro sufrimiento no procede de los acontecimientos en nuestras vidas, sino del juicio que hacemos de esos acontecimientos, de nuestra interpretación. Y esta idea enlaza de una manera muy directa, por ejemplo, con terapias de la psicología moderna como la terapia cognitivo -conductual.

Por eso, para sentirnos felices y en paz, en la medida de lo posible, tenemos que ser capaces de cambiar nuestra interpretación de lo que nos está pasando.

Y otro ejemplo es el del oficial y piloto de caza norteamericano James Stockdale durante la guerra de Vietnam. En 1965 fue derribado en territorio enemigo, y pasó siete largos años en un campo de prisioneros. Stockdale tenía formación filosófica de sus tiempos universitarios y había leído a Epícteto. Más tarde declaró que fue conocer el estoicismo y aplicar la mentalidad estoica lo que le permitió, no solo sobrevivir, sino mantener su conciencia de hombre libre intacta durante todos aquellos años.

Estoicismo: frases

Estas son algunas frases sobre estoicismo que puedes aplicar en tu vida y en tu trabajo:

«Lo que importa no es lo que te ocurre, sino cómo reaccionas a ello» —Epícteto

«Ninguna pérdida debe sernos más sensible que la del tiempo, puesto que es irreparable» —Zenón de Citio

«Si no conviene, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas. Sé dueño de tus inclinaciones» —Marco Aurelio

«Todos los seres humanos quieren llegar a viejos, pero todos se quejan de haber llegado» —Cicerón

«La tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste» —Séneca

«El que cree que lo sabe todo es incapaz de aprender» —Epícteto

«No es la muerte lo que debes temer, sino nunca empezar a vivir» —Marco Aurelio

Conclusión

Si quieres saber más sobre el estoicismo puedes leer las obras de Epícteto, Séneca y Marco Aurelio y profundizar más. Pero como resumen, recuerda estas cinco ideas que pueden cambiarte la vida:

  • Distingue lo que depende de ti de lo que no depende de ti: dedica tus energías a aquello que puedes cambiar, y no dejes que lo que no puedes cambiar te haga sufrir.
  • Aprende a manejar tus emociones estoicamente para que no contaminen tu conducta: lo que determina tu verdadero valor no es lo que piensas o lo que sientes, sino lo que haces en el mundo.
  • Elimina lo supérfluo y prioriza sin piedad, para centrarte en las cosas verdaderamente importantes de la vida.
  • Vive de una manera efectiva, sin hacerte daño y aportando el máximo valor a los demás, y practica las cuatro virtudes cardinales del estoicismo: la sabiduría, la justicia, la templanza y el valor.
  • Y por último, busca la paz contigo mismo y la serenidad mental, meditando, manteniéndote presente y consciente, e interpretando la realidad de la manera que te genere menos sufrimiento y que más te ayude a ti mismo y a los demás.

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