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Los 7 Errores que Arruinan tus Relaciones y tus Resultados

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RESUMEN:

  • ¿A veces sientes que las cosas no salen como quieres, a pesar de tus esfuerzos? ¿Sabes que tratas bien a los demás, y no siempre te corresponden?
  • El mundo es mucho más complejo de lo que pensamos. Y por eso, sin mala fe, nos equivocamos y cometemos errores que nos alejan de los resultados que esperábamos.
  • “Tienes todo el derecho a probar, a equivocarte y a levantarte después”.
  • Y es que todos cometemos errores, porque somos humanos.
  • En el episodio de hoy vas a descubrir cuáles son los 7 errores que destruyen tus relaciones, tu bienestar y tus resultados, y qué puedes hacer para evitarlos.

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Estos son los 7 Errores que Arruinan tus Relaciones y tus Resultados (texto completo)

¿A veces sientes que las cosas no salen como quieres, a pesar de tus esfuerzos? ¿Sabes que tratas bien a los demás, y no siempre te corresponden? ¿Trabajas duro en tu trabajo y en tu negocio, pero no llegan el éxito y el reconocimiento que esperabas?

No te preocupes, nos ha pasado a todos. Y es que el mundo es mucho más complejo de lo que pensamos. Los seres humanos vivimos en una nube de física, química, intereses y relaciones, en la que no siempre es fácil saber qué está pasando y por qué.Y por eso, sin mala fe, nos equivocamos y cometemos errores que nos alejan de los resultados que esperábamos.

En el episodio de hoy voy a contarte cuáles son los 7 errores clave que debes evitar si quieres llevar tus resultados y tu éxito a otro nivel.

¿Por qué cometemos errores?

Pero, ¿por qué cometemos errores? Fíjate, la mayoría de la gente cree que cometer errores es lo contrario de ser inteligente. Pero la Historia y, si te fijas, también nuestra vida diaria, están llenas de ejemplos de gente muy inteligente que comete errores garrafales, a veces con consecuencias desastrosas.

Por ejemplo, en 1812 Napoleón invadió Rusia. El frío, las enfermedades y la batalla redujeron las tropas francesas a menos del veinte por ciento de su capacidad inicial: murieron más de 500.000 hombres, y aquella campaña fue el principio del fin de su imperio.

Pero es que Hitler cometió exactamente el mismo error en 1941, y de nuevo el invierno ruso destruyó sus tropas, obligó a los alemanes a la retirada y cambió el curso de la guerra.

O, por ejemplo, cuando en 1912 el Titanic se hundió en aguas del Atlántico Norte, se supo que el barco nunca había sido probado en una travesía, y que tenía solo 16 balsas salvavidas, con capacidad para menos de la mitad de los pasajeros y tripulantes. Más de 1500 personas murieron en el naufragio.

Los autores de todas estas decisiones eran individuos inteligentes y capaces, aunque alguno de ellos, como Hitler, fuera un miserable. Lo que quiero que entiendas es que, en contra de la creencia general, la estupidez no es patrimonio exclusivo de las personas menos inteligentes. Todos cometemos errores, porque somos humanos.

De hecho, estás escuchando a un especialista mundial en errores: en cometerlos… En 25 años como directivo, como padre, como emprendedor me he equivocado muchas veces. Pero ha sido precisamente entonces cuando más he aprendido y más he crecido como persona y como profesional.

Por eso, no te arrepientas ni te reproches los errores que hayas cometido: aprende de ellos, y sigue adelante.

Ahora voy a hablarte de 7 errores que nos hacen mucho daño, y que pueden estar estropeando tus relaciones y los resultados que consigues.

Creencias y posibilidades

No tener un objetivo claro ni un plan para conseguirlo

El primer error es no tener un objetivo claro, ni un plan para conseguirlo. ¿Cuál es tu visión para tu vida y tu trabajo a cinco años vista? ¿Y tu objetivo concreto para los próximos tres meses? ¿Cómo sabrás que lo has alcanzado?

Parece algo evidente, pero ¿cómo vas a conseguir lo que quieres, si no has definido exactamente lo que quieres?

Siempre me sorprende lo frecuente que es: personas que quieren un cambio en sus vidas, pero cuando se les pide que describan exactamente lo que quieren, no saben definirlo.

Lo que sienten es un vago malestar del que quieren escapar. Pero no saben hacia dónde ir, no han decidido cuál va a ser su camino.

Y en realidad no es culpa suya. Porque seamos sinceros, ¿quién y cuándo nos ha enseñado a ponernos metas personales y a alcanzarlas?

Por eso, muchas personas se mueven solo por obligación, porque eso es lo que han aprendido del sistema.

Ni siquiera se creen con derecho a tener sus propios sueños, y menos aún a convertirlos en objetivos, y después en realidades.

Decide primero tu Visión, qué es lo que quieres conseguir en tu vida y en tu trabajo. Y ella va a servirte como una brújula, como una guía en tu camino.

No escuchar

El segundo gran error que cometemos es escuchar poco y mal. La mayoría de la gente va por el mundo hablando «de su libro», de lo que les importa solo a ellos.

Queremos que los demás sepan cómo estamos, y en cuanto abren la boca para explicarnos cómo están ellos, sentimos el impulso irresistible de darles nuestra opinión y de aconsejarles, aunque no nos lo hayan pedido.

Por ejemplo, nos pasa a los hombres: cuando nuestra pareja nos cuenta algo que le preocupa, enseguida nos apresuramos a darle la solución (nuestra solución), cuando a menudo lo único que necesita es que la escuchemos.

Y también es muy común en el mundo de la empresa: ese jefe que cree que ser un líder significa estar en posesión de la verdad, y que escuchar a su equipo, o confesar que no sabe algo, son signos de debilidad.

Y es que escuchar profundamente es una habilidad difícil, que necesita consciencia y entrenamiento.

Siéntate delante de la persona, respira hondo, y procura liberar tu mente de prejuicios y de distracciones.

Entonces mírala directamente a los ojos, y concéntrate en lo que dice. No solo en sus palabras, también en su postura, en los músculos de su rostro, en el tono de su voz, y en su emoción.

Verás que consigues un nivel de conexión distinto a lo que habías experimentado hasta ahora.

Y la recompensa por aprender a escuchar es llevar tus relaciones, tu influencia y tus resultados a otro nivel.

Sueños y accion

Compararte con los demás

El tercer gran error que cometemos es compararnos con los demás. Si hay algo que te garantiza quedarte castigado en un rincón de tu vida, es compararte con los demás.

Todos somos seres únicos, y hemos venido al mundo a desarrollarnos y a aportar de manera única, desde nuestras propias capacidades e intereses.

Por eso, cuando nos comparamos con los demás no solo estamos siendo profundamente injustos con nosotros mismos.

También nos estamos negando el derecho a aprender y a progresar.

Porque ¿cómo podemos pretender tener ahora los mismos resultados que alguien que nos lleva diez años de ventaja en lo que queremos hacer?

La actitud correcta ante el éxito de los demás nunca debe ser la envidia: debe ser la de un observador curioso, que admira los logros del otro, pero también quiere saber cómo lo ha conseguido.

Porque esa es la clave: ver el éxito de los demás, no como algo frustrante o perturbador, sino como una oportunidad de aprendizaje.

No creer en ti mismo

El cuarto error que puedes estar cometiendo es no creer en ti mismo. Porque la mayoría de la gente vive a la altura de sus creencias, y no de sus verdaderas posibilidades.

En nuestros primeros 25 años de vida, nuestra personalidad, nuestras creencias y nuestras actitudes están moldeadas por muchos factores externos: las opiniones y las normas de nuestros padres, el sistema educativo, la relación con nuestros compañeros y amigos… 

Todo eso se combina con nuestras experiencias y con nuestra propia base genética para producir una determinada visión del mundo y de nosotros mismos.

El objetivo de esta educación es hacernos encajar en el sistema: en parte para protegernos, y sobre todo para proteger al propio sistema.

Pero, en el proceso, nos quitan gran parte de nuestra creatividad y de nuestra capacidad para ser disruptivos y para cambiar las reglas del juego.

En definitiva: llegas a la edad adulta con una percepción de ti mismo que es, en gran parte, heredada de otros.

Y esta percepción amplía o limita radicalmente tus posibilidades en la vida.

Pues déjame que te diga algo: tú eres un ser único, lleno de posibilidades. Tienes todo el derecho a probar, a equivocarte y a levantarte después.

Tienes derecho a vivir tu vida en tus propios términos.

No dejes que nadie te convenza de lo contrario.

Errores que Arruinan tu Éxito

No rodearnos del contexto adecuado

El quinto error que cometemos es no rodearnos del contexto adecuado. En los últimos cuarenta años, la economía conductual o ciencia del comportamiento ha hecho dos hallazgos fundamentales:

  • por un lado, ahora sabemos que, a la hora de decidir, los seres humanos somos mucho menos lógicos y racionales de lo que pensábamos;
  • y, por otro lado, nuestras decisiones y la manera en que nos comportamos dependen desproporcionadamente de nuestro contexto

Por ejemplo, las personas que te rodean, sus opiniones, sus actitudes, te influyen mucho más de lo que crees, y pueden ser un motor o un obstáculo muy poderoso en tu camino.

También tu entorno físico, el nivel de “ruido” y de distracciones que toleras, acaba marcando tus resultados.

Y el nivel de exigencia de las situaciones en las que te encuentras también determina tu nivel máximo de desempeño, que liberes o no todo tu potencial. Por eso no es bueno quedarnos siempre en nuestra zona de confort, porque no aprendemos ni crecemos.

Por eso, si tienes proyectos importantes para tu vida y tu trabajo, tienes que ser consciente de cómo te afecta el ambiente en el que te desenvuelves, y atreverte a modificarlo.

No te conformes. Ajusta conscientemente tu ambiente. Haz cambios en tu entorno físico y personal. 

Porque necesitas crear a tu alrededor un contexto exigente y ganador, que te arrope y que te empuje hacia tus objetivos.

No aprender continuamente

El sexto error que cometemos es no aprender continuamente. El mundo es un lugar complejo, y mucho más en nuestros días. Vivimos en una economía capitalista y altamente tecnificada, y esto supone a la vez grandes riesgos y grandes oportunidades en nuestra vida.

Por poner un ejemplo, todos tenemos en nuestro bolsillo un dispositivo, el teléfono móvil. Ante él, hay dos tipos de escenarios. Para mucha gente, el teléfono es un pozo de distracción, y se les va un tiempo precioso del día en los feeds de Facebook y de Instagram.

Y, sin embargo, para otras personas, el mismo dispositivo es una puerta abierta a todo el conocimiento que existe en el mundo. Y es también una universidad, una editorial y un plató de televisión: puedes usarlo para que tu voz la escuchen miles o millones de personas.

La diferencia entre un escenario y el otro son las ganas de aprender cómo funciona el mundo y de usar las herramientas que tenemos a nuestra disposición para influir en él.

Por eso, márcate un objetivo claro, y define los conocimientos y habilidades que vas a necesitar para alcanzarlo. Y entonces reserva un tiempo de cada día para aprenderlos.

Porque solo cuando aprendemos continuamente, cuando entendemos bien el mundo que nos rodea, podemos comenzar a marcar la diferencia.

Errores que Arruinan tu Éxito

Malgastar tu tiempo sin ponerte en acción

El séptimo error es malgastar tu tiempo sin ponerte en acción. Por ejemplo, imagínate que quieres conseguir grandes cosas en tu vida y en tu trabajo.

Incluso has diseñado un plan, y lo has dividido en tareas para conseguirlo.

Pero a la hora de la verdad, tu día está invadido por un ejército de pequeñas obligaciones, de compromisos, de distracciones, que te dejan sin tiempo y sin foco para lo más importante.

Para aquello que habías decidido hacer, pero nunca haces.

Y así, vas retrasando tus sueños, día a día, año a año: los sacrificas por las pequeñas urgencias de cada día.

Por eso, quiero acabar este artículo con una idea muy simple que puede cambiarte la vida.

Ponte en acción.

No esperes a tenerlo todo bajo control. Eso nunca va a pasar. Y si sigues esperando nunca vas a empezar.

Empieza por donde puedas, o por donde sepas. Pero empieza. Como decía Zig Ziglar: «No tienes que ser grande para empezar. Pero alguna vez tienes que empezar para poder ser grande».

Mucha gente piensa que primero hay que tener las cosas claras, y después actuar.

Pero la claridad no se consigue valorando pros y contras en el sofá de tu salón.

La claridad se alcanza con la acción.

Por eso, ponte en acción hoy mismo, y ve aprendiendo a lo largo del camino.

¿Listo para pasar al siguiente nivel?

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2 comentarios en «Los 7 Errores que Arruinan tus Relaciones y tus Resultados»

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