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Constancia: 6 Claves Para Ser Más Constante y Conseguir Tus Objetivos

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RESUMEN:

  • ¿Alguna vez has empezado un proyecto al que le ves mucho potencial, pero te ha faltado constancia y lo has abandonado? ¿Te pasa lo mismo con cosas más sencillas, como hacer ejercicio o bajar de peso?
  • En definitiva, ¿dejas a medias los objetivos que te propones?
  • La constancia es una virtud escasa: la realidad es que a los seres humanos nos cuesta mucho mantener el esfuerzo sostenido en el tiempo.
  • Y, sin embargo, es precisamente la virtud más importante para conseguir nuestros objetivos. Porque la motivación te ayuda a empezar: pero solo la constancia te permite llegar al final.
  • “La constancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan fruto” —Arturo Graf
  • Es la constancia en tu esfuerzo la que te permite alcanzar grandes objetivos: mira el vídeo para saber por qué.
  • En este episodio vas a comprender qué es en realidad la constancia, y vas a descubrir 6 claves prácticas para ser más constante y conseguir tus objetivos.

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Constancia: 6 Claves Para Ser Más Constante y Conseguir Tus Objetivos (texto completo)

Antes de hablar de la constancia, hazte estas preguntas. ¿Alguna vez has empezado un proyecto al que le ves mucho potencial, pero lo has abandonado después de los primeros intentos? ¿O te pasa lo mismo con cosas más sencillas, como hacer ejercicio o bajar de peso? En definitiva, ¿dejas a medias los objetivos que te propones?

Si has contestado que sí a algunas de estas preguntas, no estás solo. Porque a los seres humanos nos cuesta mucho mantener el esfuerzo sostenido en el tiempo.

Por eso, seguro que habrás escuchado muchas veces frases como «tienes que ser constante», «la constancia es el secreto del éxito»…

Pues bien, en este episodio vamos a hablar de qué es la constancia, y de por qué nos cuesta tanto mantenerla. Y quédate hasta el final del vídeo, porque te voy a descubrir 6 claves prácticas para ser más constante y conseguir tus objetivos.

¿Qué es la Constancia?

«Las montañas se mueven piedra a piedra» —proverbio chino.

Según la Real Academia Española (RAE), la constancia es «la firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos». Y decía el poeta italiano Arturo Graf que «la constancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan fruto».

Es decir, la constancia equivale a tesón, al empeño de sacar adelante un hábito o un proyecto y llevarlo hasta el final.

Y fíjate, aunque solemos usarlas como sinónimos, la constancia y la perseverancia son conceptos diferentes. Ser constante significa repetir una acción una y otra vez para acercarte a tu meta. Mientras que la perseverancia consiste en sobreponernos a los desafíos, a los obstáculos que podamos encontrarnos en el camino.

Los dos conceptos van de la mano, se relacionan y se nutren entre sí. Y lo mejor es que puedes desarrollarlos a la vez, si sabes cómo.

Porque, igual que ocurre con otras virtudes como el optimismo o el agradecimiento, la constancia debe entrenarse día tras día. Es verdad que hay personas que son más constantes de manera natural, pero a la mayoría nos cuesta mantener nuestros buenos propósitos en el tiempo.

Mira, la vida es un cambio continuo, y no siempre conseguimos mantener el mismo impulso y la misma energía en las cosas que hacemos. Por ejemplo, ¿te has visto alguna vez en una de estas situaciones?

  • Tienes una idea para un nuevo negocio, das los primeros pasos y después la abandonas.
  • Quieres cambiar tus hábitos de vida o de alimentación, pero tiras la toalla en cuanto ves que no tienes resultados rápidos.
  • Empiezas una actividad nueva, como aprender un idioma, pero la abandonas porque no ves un progreso inmediato.

Todos estos son ejemplos muy claros de cómo la falta de constancia nos debilita como personas y nos aleja de los resultados que queremos.

La constancia te permite llegar al final

Factores que influyen en el desarrollo de la constancia

Entonces, ¿de qué factores depende mantenernos constantes en nuestros objetivos?

La mayoría de la gente cree que la constancia depende solamente de dos factores: nuestra motivación y nuestra fuerza de voluntad.

Por un lado, la motivación es el impulso inicial que nos mueve a hacer algo. Y la motivación puede ser intrínseca, algo que nos importa profundamente, o extrínseca, cuando hacemos algo por el beneficio o por el daño que nos puede reportar. La motivación más sólida y más duradera es la primera, la motivación intrínseca: porque es difícil mantenernos constantes en algo que no nos importa de verdad, que hacemos solo por dinero o por miedo.

Por otro lado, la fuerza de voluntad se suele identificar con el carácter: con una manera especial de ser, una fuerza especial que solo tienen unos pocos y que les permite conseguir grandes objetivos que no están al alcance de la gente normal.

Sin embargo, las últimas investigaciones desmienten este mito, y demuestran que la fuerza de voluntad es un músculo que en realidad se agota con facilidad.

Es verdad que muchas veces la motivación y la fuerza de voluntad se confunden con la constancia, y cuando alguien no es constante le decimos que «no está motivado» o que «no tiene fuerza de voluntad».

Pero la constancia no es lo mismo que la motivación y la fuerza de voluntad. Todos sabemos que muchas veces empezamos nuestros proyectos muy motivados y con mucha fuerza, pero después no somos constantes y los abandonamos.

Acuérdate de lo que suele ocurrir con los propósitos de Año Nuevo. Empezamos el año con mucha motivación, con nuestros mejores deseos de mejorar, de hacer más ejercicio, comer mejor, leer más, lo que sea. Y los abandonamos en menos de dos meses, cuando la rutina y la realidad se imponen.

En definitiva, la motivación y la fuerza de voluntad son dos factores importantes para conseguir nuestros objetivos, pero no son suficientes para mantener la constancia.

Y aquí entra en juego el tercer factor que nos ayuda a ser constantes: la creación de hábitos.

La enorme diferencia entre los hábitos y la fuerza de voluntad es que los hábitos los realizamos casi automáticamente, sin esfuerzo. Cuando convertimos un comportamiento (beneficioso o perjudicial) en hábito, estamos creando «surcos neuronales» que nos permiten llevar a cabo ese comportamiento casi sin pensar. Por eso, el efecto de los hábitos se acumula con el tiempo, y tienen una influencia enorme en nuestra vida y en nuestro trabjo.

Los hábitos son los ladrillos con los que construimos nuestro destino.

Si quieres conseguir grandes metas, es vital que trabajes en tus hábitos de vida. Desecha aquellos que te perjudican y que no te llevan a ningún lugar, e incorpora hábitos personales y de trabajo que te acerquen a tus objetivos.

La fuerza de voluntad está sobrevalorada

Constancia y perseverancia: claves para desarrollarlas

Ahora voy a presentarte algunas claves concretas para desarrollar tu constancia y alcanzar tus objetivos.

1) Define un objetivo claro y que tenga sentido verdadero para ti

En primer lugar, define objetivos claros y que tengan sentido verdadero para ti. Muchas veces nos cuesta mantenernos constantes porque no hemos definido claramente lo que queremos conseguir, o porque la tarea no nos interesa, no es importante para nosotros.

Y claro, si no sabes bien cuál es tu objetivo, o si no estás verdaderamente comprometido con él, va a ser mucho más difícil que te mantengas constante para conseguirlo.

Por eso, al empezar cualquier proyecto hazte antes estas preguntas:

  • ¿Qué quiero conseguir?
  • ¿Cómo voy a lograrlo?
  • ¿En cuánto tiempo voy a llegar a mi objetivo?
  • ¿Qué recursos tengo para alcanzarlo?
  • ¿Cómo voy a medirlo, cómo sabré que lo he alcanzado?

Estas preguntas te ayudarán a definir los que se llaman Objetivos SMART, de los que te hablo en uno de mis artículos.

En definitiva, al tener objetivos claros y que te importan de verdad, te va a resultar mucho más fácil mantener la constancia para alcanzarlos.

2) Márcate metas diarias pequeñas y fáciles de lograr

En segundo lugar, desglosa tu objetivo en metas pequeñas y fáciles de lograr cada día.

Imagínate que eres escritor, y quieres escribir una novela. Enfrentarte al objetivo de escribir 200 o 300 páginas seguramente te parecerá abrumador, y si lo miras así es muy posible que lo abandones al poco de empezar.

Para mantener la constancia, es mejor si te propones escribir solo dos o tres páginas por día. Es un objetivo mucho más cercano y asumible, pero si lo haces así en tres meses puedes tener lista tu novela.

Y lo mismo ocurre con cualquier gran proyecto: bajar de peso, hacer ejercicio, emprender un negocio… Sin perder de vista el objetivo final, desglósalo en pequeños objetivos diarios y tendrás muchas más posibilidades de conseguirlo.

3) Crea una rutina

En tercer lugar, algo que va ayudarte mucho a mantenerte constante es crear una rutina diaria. La repetición del mismo comportamiento día tras día es la base para crear nuevos hábitos.

Por eso, intenta hacer esa tarea que quieres convertir en hábito cada día a la misma hora. Y otra cosa que puedes hacer es ligar un nuevo hábito a otro que ya tengas establecido. Por ejemplo:

  • Después de tomar el café por la mañana, me pongo las zapatillas y salgo a correr media hora.
  • Y entonces, cuando me ducho después de correr, escribo las dos páginas del día.

¿Ves cómo funciona? Cuando conviertes una tarea en rutina y después en hábito, va a costarte mucho menos esfuerzo hacerla cada día.

El secreto de la constancia

4) Mide tus resultados

La cuarta clave para desarrollar tu constancia y para mantenerte motivado es medir tus resultados.

Si te has planteado una meta realista y la has desglosado en tareas diarias, llevar un registro de lo que vas consiguiendo va a ayudarte a mantenerte constante, porque sabes cómo vas.

Por ejemplo, marca a diario en tu calendario si has hecho ejercicio ese día o no, o si has escrito las dos páginas de tu novela. Esto va a ayudarte a tener una visión realista de tu rendimiento, y a corregir lo que haga falta.

5) Busca un mentor o un «compañero de éxito»

La quinta clave para mantener la constancia es tener un mentor o lo que en inglés se llama un «accountability partner», que puede traducirse como «compañero de rendición de cuentas» o «compañero de éxito».

La idea aquí es que, cuando estamos solos ante nuestro objetivo, nos resulta muy fácil distraernos, perder el foco y no hacer lo que queríamos hacer.

A nuestro cerebro le encanta encontrar excusas y distracciones para no hacer las tareas que le resultan incómodas. Por eso, tener a una persona externa con la que quedamos periódicamente y a la que tenemos que rendir cuentas hace que nos sea más difícil desviarnos de nuestro trabajo.

Una manera de hacerlo, por ejemplo, es quedar cada viernes por la tarde con tu mentor o con tu compañero de éxito para comentar si has alcanzado o no el objetivo que te habías propuesto para la semana, y para concretar tu objetivo para la semana siguiente. Esto te aporta claridad, y te mantiene en el camino correcto.

6) Celebra tus logros

Y por último, es muy importante que celebres tus éxitos. ¿Has conseguido la primera venta de tu nuevo producto? ¿Has perdido esos primeros dos kilos? ¿Has terminado el primer capítulo de tu libro? No importa lo pequeño que sea tu éxito, es importante que te pares a celebrarlo como se merece. Porque eso te da la alegría y la energía que necesitas para mantener la constancia hasta conseguir tu objetivo.

La constancia es el secreto del éxito

Conclusión

En resumen: hoy en día vivimos en la era de la gratificación instantánea. Queremos que las cosas sucedan ya: nos cuesta mantener la atención, y no nos gusta esperar.

Sin embargo, el éxito verdadero no es un camino rápido ni fácil. No es un sprint, sino una carrera de fondo, donde no gana el que más prisa tiene, sino el más constante, el que mejor sabe dosificar sus recursos a lo largo del camino.

Por eso, para mantener la constancia a lo largo del tiempo empieza con un objetivo claro y que te importe profundamente; desglósalo en tareas diarias pequeñas y alcanzables; crea los hábitos que necesitas; mide tus resultados; busca un mentor o un compañero de éxito que te mantenga en el camino; y celebra tus éxitos, aunque sean pequeños.

¿Listo para pasar al siguiente nivel?

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2 comentarios en «Constancia: 6 Claves Para Ser Más Constante y Conseguir Tus Objetivos»

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