Comunicación Asertiva: Cómo Evitar Destruir tus Relaciones

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Comunicacion asertiva

Para entender mejor qué es la comunicación asertiva, hazte antes estas preguntas: ¿alguna vez has hecho algo que no querías hacer, por no molestar a quien te lo pedía? ¿Has dejado de pedir un aumento de sueldo o un ascenso «porque no es el momento», o por no enfrentarte a la reacción de tu jefe?

¿Tu pareja hace cosas que te incomodan y te callas «por no discutir», hasta que un día no puedes más y explotas?

Todos hemos vivido situaciones así. A menudo, para evitar el conflicto no expresamos nuestras necesidades: pero somos humanos, y estas acaban a veces aflorando en forma de enfado.

Esto, claro está, solo añade tensión a nuestras relaciones, y puede hacernos mucho daño.

Sin embargo, la solución tampoco es la sinceridad sin medida. Ir siempre diciendo lo que quieres, sin escuchar a los demás ni valorar la situación, puede hacer que te perciban como un egoísta, y acabarás creándote muchos enemigos.

Es lo que conocemos popularmente por «sincericidio»: decir la verdad aunque haga daño y te perjudique.

Entonces, ¿hay alguna manera de comunicarte que te permita expresar lo que necesitas, y a la vez conectar con los demás?

La respuesta es sí: y la solución está ya dentro de ti. Sigue leyendo.

¿LISTO PARA PASAR DE NIVEL?

¿Qué es la comunicación asertiva?

Comunicarte asertivamente consiste en expresarte de manera serena y clara, respetando la postura de los demás, pero diciendo cómo te sientes y lo que necesitas.

Como definición de la comunicación asertiva o no violenta, podemos decir que es una manera de afianzar tu posición en el mundo, desde el respeto hacia los demás, pero también hacia ti mismo.

Un factor fundamental de la comunicación asertiva es la empatía: la capacidad de comunicar tus necesidades teniendo también en cuenta al otro, y creando un clima abierto y sin ánimo de conflicto.

Porque solo cuando entiendes lo que necesitan los demás, puedes expresar tus necesidades de manera compatible con las suyas.

En definitiva, la comunicación asertiva no consiste solo en decir lo que quieres: consiste en hacerlo con firmeza y claridad, sin imponerte ni someterte a los demás. 

Para qué sirve la comunicación asertiva

Hay ciertas formas de pensar que nos hacen menos efectivos, y dañan nuestro bienestar y nuestras relaciones: 

  • Los juicios moralistas, que etiquetan a otros como equivocados o malvados cuando no actúan según nuestros propios valores. El poeta Sufí Rumi escribió: «Más allá de la idea de lo correcto o lo incorrecto hay un espacio: allí nos encontraremos»
  • Las comparaciones: permitir que nuestra autoestima dependa de parecernos a otros, en cómo son o en lo que han conseguido, es una garantía segura de infelicidad. 
  • Negar la responsabilidad: cuando atribuimos la causa de nuestras acciones a personas o factores externos, estamos negando nuestra propia libertad, y dejamos de comunicarnos efectivamente con los demás.
  • Comunicar nuestros deseos como exigencias, amenazando implícitamente a quien nos escucha con la culpa o el castigo si no actúa como queremos.

Pues bien: la comunicación asertiva es un antídoto contra estas actitudes. Es un lenguaje de vida y de éxito, porque expresarse de forma asertiva ayuda a convivir mejor.

La comunicación asertiva te ayudará a establecer relaciones más sanas y efectivas contigo mismo y con lo demás.

«Más allá de la idea de lo correcto o lo incorrecto hay un espacio: allí nos encontraremos» —Rumi

Y es que la comunicación asertiva puede ayudarte, entre otros ejemplos, de las siguientes maneras: 

  • Entenderás mejor tus propias emociones y necesidades, y las de los demás.
  • Mejorarás tu capacidad de escucha y de liderazgo, y conseguirás con ello un mayor impacto e influencia en tu vida y en tu trabajo.
  • Sabrás expresar mejor aquellas necesidades que antes, o bien ocultabas para evitar la reacción del otro, o bien acababan aflorando en forma de enfado cuando ya no podías más.
  • Serás menos reactivo ante el comportamiento de los demás, porque entenderás de dónde procede.
  • Aprenderás a convivir y a trabajar mejor con otros, porque estarás más atento a las necesidades que motivan su comportamiento, y a las tuyas propias.
  • Y, sobre todo, te sentirás más sereno y seguro contigo mismo y ante los demás.
Comunicacion asertiva - hombre y mujer

Comunicación asertiva: un ejemplo personal

Yo crecí en una familia con serios problemas de relación. Desde que era un niño, mi padre se inhibió de la vida emocional de la familia, y su relación con sus hijos oscilaba entre la indiferencia y la agresividad. 

La consecuencia, por supuesto, fue mucho sufrimiento para todos. Pero un efecto colateral de aquella situación fue que nadie nos enseñó cómo expresar nuestras necesidades de manera pacífica y efectiva. 

Por este motivo, a menudo no nos atrevíamos a decir lo que queríamos, por miedo a las consecuencias. Y otras veces, cualquier pequeña diferencia de opinión entre los hermanos podía derivar en una batalla campal. Como no conocíamos otra cosa, el conflicto era nuestra manera habitual de relacionarnos.

Después de muchos años de trabajo personal, de lecturas y de experiencias de vida, fui capaz de sentir compasión verdadera por mi padre y por aquellos niños, ahora todos adultos, que tan mal lo pasaron.

Sin embargo, también entendí que, una vez crecemos, no podemos culpar a nadie de nuestro propio comportamiento. Es nuestra responsabilidad aprender a relacionarnos de otra manera, más serena y efectiva, con nosotros mismos y con los demás.

Esta reflexión, que hice hace años, está en el origen de esta aventura de conocimiento y transformación que comparto contigo y con miles de personas desde estas páginas. 

Técnicas de comunicación asertiva

La buena noticia es que la comunicación asertiva es una habilidad que se puede aprender y mejorar.

Requiere constancia y entrenamiento, pero es un hábito que transformará tu manera de relacionarte contigo mismo y con los demás.

La comunicación asertiva se basa en cuatro pasos fundamentales:

  1. Observar sin evaluar ni juzgar.
  2. Identificar y expresar nuestros sentimientos, y asumir la responsabilidad sobre ellos.
  3. Aprender a pedir específicamente aquello que necesitamos.
  4. Usar la empatía para comprender y conectar con las necesidades de los demás.

Comunicarte asertivamente no te garantiza que conseguirás todo lo que pidas. Pero, al menos, habrás pedido lo que necesitas de la manera más clara y efectiva posible, lo que aumentará tus posibilidades de lograrlo.

Veamos cada uno de los elementos de la comunicación asertiva:

1. Observar sin juzgar ni evaluar

«La forma más elevada de la inteligencia humana es observar sin juzgar» —Krishnamurti

Los seres humanos somos verdaderas máquinas de emitir juicios. Se trata de una función que ha quedado «cableada» en nuestro cerebro durante nuestra evolución, porque de juzgar adecuadamente una situación podía depender nuestra supervivencia.

Sin embargo, en las relaciones humanas los juicios rápidos son un verdadero problema para la comunicación y para nuestro propio desarrollo personal.

Cuando queremos llegar a un acuerdo con alguien, es fundamental que sepamos describir lo que estamos observando, sin mezclarlo con la evaluación. Porque cuando a la observación le añadimos el juicio, el otro lo interpreta inmediatamente como crítica, y se aleja de nosotros.

No se trata de convertirnos en robots sin opinión: somos seres humanos, y eso sería imposible. La idea es solo mantener separado aquello que observamos, del juicio que nos merece.

Por ejemplo, un norteamericano estará tentado de juzgar como «vago» a un español que en verano cierra su comercio a mediodía y no lo abre hasta las cinco de la tarde. ¿Cómo es posible ponerse a descansar en medio de la jornada laboral?! Trae a ese mismo individuo a trabajar a España en pleno verano, y su observación será la misma, …pero el juicio probablemente cambiará.

2. Identificar y expresar nuestros sentimientos, y asumir la responsabilidad sobre ellos

El segundo de los elementos de la comunicación asertiva es identificar y expresar con precisión cómo nos sentimos. Suena fácil, ¿verdad?

Sin embargo, la mayor parte de las veces reaccionamos a lo que otros dicen o hacen de manera automática, sin darnos siquiera la oportunidad de averiguar cómo nos sentimos en realidad.

Y no es raro que sea así. Si lo piensas bien, ¿cuándo nos han educado para identificar y expresar con claridad nuestros sentimientos?

Cuando éramos niños aprendíamos los nombres de ríos y de montañas, de ciudades y de elementos químicos. Pero ¿quién nos enseñó, por ejemplo, a nombrar las emociones básicas que podemos sentir?

La educación tradicional está diseñada para que conozcamos y cumplamos las normas externas. Pero nadie nos enseña a comprender y a manejar nuestra vida interior, que no tiene por qué ajustarse a esas normas ni a lo que otros esperan de nosotros.

Vamos a ir ilustrando todos estos conceptos con un ejemplo de comunicación asertiva en pareja.

Imagina que tu pareja sale con frecuencia sin ti. En este primer paso, si le dices algo como «Tú ya no me quieres», no estás expresando cómo te sientes: estás suponiendo algo sobre él o ella, y por tanto es probable que se ponga instantáneamente a la defensiva.

En cambio, es mucho más efectivo describir cómo te sientes tú: «Cuando sales tan a menudo sin mí me siento solo/a, y te echo de menos».

Esa emoción que tú expresas es un hecho, algo que la otra persona no puede negar, porque estás hablando de ti y no de ella. Y precisamente por eso es una buena base para iniciar la comunicación.

3. Pedir específicamente lo que necesitamos

Una vez que observamos sin juzgar y hemos identificado y expresado cómo nos sentimos, el tercer elemento de la comunicación asertiva es pedir exactamente lo que necesitamos.

Este aspecto, que parece sencillo, es uno de los grandes problemas en la manera en que la mayoría nos comunicamos.

Porque, a menudo, decir exactamente lo que queremos nos coloca en una posición de vulnerabilidad ante el otro.

Y por eso, para protegernos, nos andamos con rodeos y hablamos de manera indirecta, dando por sentado que la otra persona debería entender lo que queremos decir.

En el ejemplo del apartado anterior, decirle a tu pareja que cuando sale sin ti tan a menudo te sientes solo/a, es un paso adelante. Pero puede no ser suficiente, porque no le estás diciendo exactamente qué esperas de él.

Piénsalo bien: ¿que puede hacer él o ella con esa información? ¿Sabe realmente lo que quieres? Puede pensar, por ejemplo, que no quieres que salga nunca más con sus amigos. Le estás dejando demasiado margen a la interpretación.

Por eso, es mucho más efectivo decir qué comportamiento concreto esperas de la otra persona para cubrir tu necesidad.

En nuestro ejemplo, la manera más efectiva de comunicar lo que necesitas sería decir algo así: «Cuando sales tan a menudo sin mí, me siento solo/a, y te echo de menos. ¿Podríamos salir juntos tú y yo al menos una noche por semana

Por supuesto, la comunicación asertiva no es una garantía de que siempre vas a conseguir lo que quieres. Pero tendrás muchas más posibilidades de lograrlo si te expresas de manera clara y honesta, diciendo exactamente lo que esperas de la otra persona.

4. Usar la empatía para conectar con las necesidades de los demás

El último punto de la comunicación asertiva, aquel que la convierte en un arma de diálogo y de paz, es la empatía.

Importa mucho conocer y saber expresar nuestras necesidades. Pero es cuando identificamos y tenemos en cuenta las necesidades de los demás, cuando se libera el verdadero poder.

Para ello, debemos cambiar radicalmente nuestra manera de escuchar.

En palabras del Dr. Rosenberg, en lugar de atender solo a las palabras que la otra persona dice, hemos de aprender a escuchar lo que observa, siente, necesita y pide.

Y para ello hemos de darle a la otra persona el espacio, el silencio y la atención necesarios para que se exprese.

Entonces, a través de técnicas de comunicación asertiva como la escucha activa (por ejemplo, parafrasear lo que el otro dice cuando expresa su emoción) podemos mostrarle que le comprendemos, e incluir su necesidad en la comunicación.

Conclusión

La mayoría de nosotros hemos sido educados para juzgar, para competir y para actuar en términos de «correcto» o «incorrecto».

Y nos han explicado poco o nada sobre nuestras propias emociones y sobre cómo comunicarnos de manera efectiva.

Sin embargo, nuestra capacidad para expresar nuestras necesidades, y para empatizar con las de otros, determina en gran medida nuestras relaciones y nuestro nivel de éxito.

Por eso, la comunicación asertiva es un lenguaje de vida y de colaboración: nos ayuda a mantenernos serenos mientras ocupamos nuestro lugar en el mundo.

Si lo aprendes y lo pones en práctica, transformará tu bienestar y tus resultados, como ya está transformando los de millones de personas en todo el mundo.

¿Listo para pasar al siguiente nivel?

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14 comentarios en «Comunicación Asertiva: Cómo Evitar Destruir tus Relaciones»

  1. Gracias, me estaba quedando sola a mis 67 años, a pesar de que sentia que mi familia y amigos me querian.
    No sabia comunicarme con ellos!!!

    Responder
    • Hola Altea, efectivamente no es fácil aplicar la comunicación asertiva, hace falta mucha lucidez y mantener la calma cuando a veces el contexto no nos ayuda. Pero las alternativas (la pasividad y a veces la sumisión por un lado, y la agresividad por otro), tampoco son la mejor opción. Yo diría que se trata de aprender que tenemos derecho a expresar cómo nos sentimos; de tener en cuenta también la necesidad del otro; y de aplicar la prudencia necesaria para manejar situaciones excepcionales (como entornos y personas altamente agresivos). Espero que te sirva. Un saludo!

      Responder
  2. Interesantisimo artículo.
    La verdad es que hoy la comunicación y más bien el entendimiento entre personas es difícil.
    La globalization de la comunicación, de las relaciones humanas, hace falta una amplitud de mente abierta en cuanto a dar libertad al otro, sin que ello tenga que dar lugar a celos, malos entendidos, posesión, dependencia.

    Responder
    • Hola Raúl, muchas gracias por tus palabras. Efectivamente, la comunicación y el ‘entendimiento’, como bien lo llamas, es una de las actividades más importantes y también más complicadas para nosotros los seres humanos. La mayor parte del tiempo nos comunicamos casi «en piloto automático»; por eso, el simple hecho de ser conscientes de que no es tan sencillo como parece, supone ya un gran paso adelante. ¡Un saludo!

      Responder
  3. Me ha hecho pensar mucho sus palabras. Seguro lo volveré a leer todo. Le aseguro que toda mi vida he sido empática y observadora y no he recibido mucho a cambio, sobre todo de la persona que más he querido. Le leeré más, seguro.

    Responder
    • Hola María, muchas gracias por tus palabras (permíteme que te trate de tú, lo hago siempre con mis lectores). Si te sirve de algo, piensa que el recibir o no mucho a cambio no siempre depende de ti, el otro también tiene parte en ello. Esa expectativa es muy humana, pero cuando no se cumple nos hace daño. Un saludo

      Responder
  4. Me encantaría saber aplicarlo en mi trabajo, porque estoy cara al público y a veces te tratan de unas formas, que se hace bastante difícil ser asertiva.

    Responder
    • Hola Carmen,
      el tomar conciencia de la posibilidad de comunicarte asertivamente ya es un buen paso. Te animo a repasar el artículo, a leer el libro Comunicación No Violenta, y después a intentar aplicarlos en tu vida y en tu trabajo.
      ¡Un saludo!

      Responder

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